LA FARMACIA DE LOS POBRES

El siguiente post da continuidad y complementa los anteriormente publicados:

LOS EXCESOS DE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA

EXPERIMENTACIÓN: ARMAS BIOLÓGICAS I

EXPERIMENTACIÓN: ARMAS BIOLÓGICAS II

EL INFORME KISSINGER

LA HOJA DE COCA NO ES ALUCINÓGENA

EVO MORALES Y LA COCA

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La demanda de unos laboratorios suizos (Novartis) contra la ley de patentes de la India pudo sentar un precedente que limitara la fabricación de medicamentos genéricos. Varias organizaciones han destacado la importancia de la decisión del tribunal de un país que es el principal proveedor de medicinas esenciales en los países subdesarrollados. La preocupación de las grandes multinacionales farmacéuticas por recuperar sus inversiones en investigación, choca muchas veces con el acceso a la salud de quienes tienen menos recursos.

Novartis intentó impedir que este país produzca un anticancerígeno genérico diez veces más barato que su medicamento patentado Glivec.

La sentencia fue capital: podría haberse cargado la industria que suministra de fármacos económicos a los países más pobres, particularmente, aquellos que mitigan la devastación del SIDA en el tercer mundo. Médicos sin Fronteras e Intermon Oxfam lo explican con claridad en el informe Vidas suspendidas.

La India es el principal productor de medicamentos genéricos del mundo. Si Novartis hubiera ganado el caso, millones de personas pobres no hubieran tenido acceso a medicamentos básicos para su salud. Médicos Sin Fronteras e Intermón Oxfam entregaron 250.000 firmas a la farmacéutica para pedirle que retirara la demanda. Sin embargo, Novartis no dió su brazo a torcer y siguió adelante con el juicio.

Los países ricos y las farmacéuticas están acosando a los países en desarrollo para que acepten reglas más estrictas sobre propiedad intelectual, que permitan a las empresas farmacéuticas preservar sus monopolios. Esto reduce la competencia de los medicamentos genéricos y mantiene los precios muy altos.

¿Las personas antes que los beneficios?

Antes de 2001, las empresas farmacéuticas tenían el derecho de fijar una patente de 20 años por sus nuevos medicamentos. Esto impedía que los países pobres pudieran producir sus propios equivalentes más baratos y hacía que los precios fijados por las empresas farmacéuticas estuvieran fuera del alcance de las personas pobres.

Tras una intensa movilización mundial, la OMC reconoció en la Declaración de Doha, que los países en desarrollo pueden legislar en beneficio de la salud pública, por encima incluso de las reglas de propiedad intelectual de la OMC (conocidas como TRIPS). Sin embrago, cinco años después de la Declaración, los países ricos en lugar de facilitar a los países en desarrollo poder hacer accesibles las medicinas, están rompiendo sus promesas.

Novartis perdió la batalla en agosto. Un tribunal indio dió la razón al Gobierno en su pelea legal contra la multinacional. La decisión aseguró el suministro de fármacos esenciales baratos para el Tercer Mundo.

Pero Novartis ha movido ficha. Daniel Vasella, director ejecutivo de la farmacéutica suiza y como no podía ser de otra manera miembro del Club Bilderberg, ha anunciado que no destinarán a la India los cientos de millones de euros que tenían previsto invertir en la investigación y desarrollo de nuevos medicamentos.

Daniel Vasella, un hombre de éxito

Esta medida, esperada, llega después de que el tribunal desestimara el recurso por inconstitucionalidad contra la Ley de Patentes del país asiático presentado por Novartis.

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TERCER MUNDO

RECURSOS

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MORTALIDAD

DESPOBLACIÓN

PATENTES

CONTROL

MONOPOLIOS

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BILDERBERG

KISSINGER

¿VAS ATANDO CABOS?

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El fallo de la sentencia validó la negativa del Gobierno indio a conceder a la multinacional la patente del Glivec, fármaco para combatir la leucemia, por considerar que no era novedoso, sino sólo una innovación de un medicamento ya existente. En consecuencia, la India, principal exportador del mundo de genéricos, pudo seguir produciendo este compuesto.

Pero la guerra entre Novartis y la India es sólo el último capítulo de una larga historia sobre el acceso de los países pobres a los medicamentos. En mayo de este mismo año, Brasil se convirtió en el primer país del mundo que rompía la patente de un fármaco, el Efavirez, un retroviral de primera línea para tratar el VIH del gigante Merck Sharp & Dohme.

El Gobierno de Lula da Silva fue el primero en acogerse a los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual, que permiten que una nación no respete una patente cuando afronta una crisis sanitaria. Lula argumentó para producir e importar genéricos de India que el medicamento era de primera necesidad y que su precio era demasiado caro. En Brasil, 75.000 de las 200.000 personas enfermas de SIDA toman efavirez. El laboratorio Merck Sharp & Dohme advirtió que esta decisión podría suponer un freno a la investigación sobre las enfermedades que azotan al tercer mundo.

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pobres1

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